A mas de 5 meses de mi estancia en la ciudad de México, y con un proyecto de mi carrera que debo terminar, fuí convencido por mi primo y un amigo a ir a una clase de prueba de Stretch, que ellos habían iniciado un casi un mes antes.
Al principio dije “.. pero me falta…”, y sin ningún pero me respondieron “No te preocupes te acompañamos a la Comer a comprarlo”.
Para aquellos que no están enterados, estoy haciendo mis residencias profesionales en un Laboratorio en la ESIME Zacatenco del IPN, por lo que vine a la Ciudad de México a realizar dicha estancia, dejando atrás mi calurosa Poza Rica.
Regresando a lo que sucedió, una noche anterior a la clase después de pasar a cenar y ver la hora, fuimos a la Comer cerca de Indios Verdes al Norte de la Ciudad de México a comprar lo necesario para dicha clase, en el camino me platicaban acerca de las clases, los ejercicios tortuosos que hacían siempre terminando la frase con un “…pero te vas a divertir mucho” o “… pero es muy chido”, lo cual me daba gracia, cabe mencionar que ninguno de nosotros tiene problemas de obesidad, actualmente yo tengo algo de sobrepeso, esa noche después de las compras, hicimos planes para llegar a la clase juntos, ya que ni siquiera sabia donde la tomaban.
A la mañana siguiente ya estaba el amigo Víctor (la Vaca) tocando a mi puerta para ir a la clase, yo algo nervioso y aun dormido salí a tomar dicha clase. Mi primo Alfonso (Lion) había salido antes por su clase de Ingles en el CENLEX, después de unos 20 minutos de camino estuvimos en el lugar de los hechos
Un salón de clase con duela y grandes espejos, – lógico – me dije, – es un salón de ejercicios -, ahí ya había comenzado la clase y Lion ya estaba con las primeras rutinas.
La instructora de nombre aun desconocido para mí, es una chica joven, de unos 24 a 26 años, esbelta( ¬¬), cabello castaño no muy largo , no lo voy a negar: bonita y facciones definidas, con un peculiar acento al hablar impartía la clase.
Colocamos nuestras cosas, tomamos nuestros lugares. Y la tortura comenzó….
Realmente para alguien como yo que se estaba volviendo completamente sedentario, fué algo muy pesado, me caí, resbalé, mis piernas temblaron en mas de una ocasión, la espalda y los brazos me dolían, fué realmente algo “extremo” (para mi actual ritmo de vida), pero en el proceso, recordé y reconocí partes de mi cuerpo que ya había olvidado que estaban ahí y que podían funcionar
, ¿como lo descubrí?, por que empezaron a doler!!
Fué agradable y sorprendente ver como la instructora podía hacer todo lo que nos pedía sin siquiera sudar una sola gota, mientras que nosotros (eramos solo 3 en la clase ) sufríamos para poder hacer correctamente los ejercicios, y la verdad con el dolor en tu cuerpo y mente, no te dejaban pensar en muchas cosas, en la mía repetía “si puedo, si puedo… ya no puedo !!
“, en ocasiones mientras hacíamos cierta rutina, la instructora nos corregía la posición, digamos sin mucha delicadeza, nos quejábamos como verdaderas señoritas
, almenos en nuestra mente (eramos los hombres y muy machos, no podíamos quejarnos , jajaja).
Abdominales, lagartijas, estiramiento de piernas, espalda y otras posiciones que nisiquiera creo tengan nombre, desfilaron en nuestra rutina, sin ser una mas sencilla que la anterior.
Hasta que después de una rutina, para la cual había perdido la noción del tiempo, dijo: – … y nos damos un aplauso, terminamos! -. ¡¡Había terminado!!
- Lo hice!! – pensé, nos pusimos de pie y sentí todo mi cuerpo quejarse la carga física al que lo había sometido. Pero, extrañamente, lo sentí agradecido y con energía. Salimos del salón y la pregunta obligada “¿Te gustó?“, seguida de “¿Que tal?“, al principio quería reclamar pero después solo fué risa y quejidos por el dolor.
Fuimos al lugar de registro y me comentaron de los nuevos horarios, e invitación a tomar la clase oficialmente. Todo ese día (ayer) me sentí completamente adolorido pero lleno de energía, algo nuevo y agradable
, realmente reecontré partes de mi cuerpo que no activaba hacia mucho y logre sentirme completo (físicamente). Esa noche en la cena, platicamos la experiencia riéndonos por un buen rato, además el hecho de que mi estancia ya esta próxima a terminar, pero almenos el tiempo que siga aquí, me gustaría descubrir que puedo lograr.
Hoy es el día de tomar la decisión de si inscribirme a las clases o no, y aunque adolorido, creo que es una muy buena oportunidad para hacer algo bueno por mi y ahora que vamos empezando el año podemos empezarlo mejor
La clase de Strech… algo que no olvidaré en mucho tiempo (al menos hasta que deje de doler
)